Nuestra Señora de Eunate
(Navarra)
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Erguida en la soledad de los campos, nos
encontramos esta ermita construida en el siglo XII tiene una estructura octogonal irregular
con pórtico a modo de claustro, formando un deambulatorio que ayuda a los
peregrinos en su meditación.
Aunque la documentación existente en los archivos
catedralicios de Pamplona indican que su origen se debe a un función
de capilla funera- |
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ria, la mayoría de los expertos
afirman su pertenencia a los Templarios, basados en las diversas claves
existentes. De hecho, se encuentra en el lugar central en un geométrico
escalonamiento de capillas funerarias equidistantes en el Reino de Navarra,
entre Sancti Spiritus, en Rocesvalles, y el Santo Sepulcro de Torres del
Río. Y los estudiosos de la alquimia la asocian con el lugar de regeneración
que los elegidos habrán de superar al trasponer el umbral de su galería
porticada (eun-ate: cien puertas, en vascuence).
Si recorremos el deambulatorio podemos observar
claramente las marcas de canteros, algunas de las cuales sólo se han
encontrado en aquellas construcciones templarias esparcidas por Europa.
Hablamos de las conocidas como La Doble Puerta y La Torre.
La mayor curiosidad de esta ermita es su pórtico gemelo y
espejo con el de Olcoz. La
puerta Norte de Eunate tiene muy deterioradas las trece figuras del arco,
pero que en la ermita de Olcoz se mantienen en un estado que permite su
estudio iconológico y análisis. Aún más, este efecto de gemelismo invertido,
multiplica su efecto deslumbrador para el viajero que haya tenido la fortuna
de contemplar el frontis de la iglesia-priorato de Bains en la Auvernia.
Somos testigos de un juego trinitario.
En la puerta Oeste de Eunate, se encuentra un cartel que reza así:
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Estas
piedras fueron puestas para el silencio,
este espacio es para la reflexión,
este lugar es para la oración.
No sólo abras los ojos como un turista,
o todos los sentidos como un peregrino,
abre el corazón como hombre o mujer que busca.
Entra con cuidado y respeto,
entre estas piedras están recogidos muchos siglos,
muchos silencios,
muchas oraciones.Ya en el interior de
la emita podemos observar la bóveda de ocho
nervios que no es de estilo califal ya que se juntan en la clave de bóveda o
piedra angular. |
Si el visitante utilizar
adecuadamente estas claves, podrá sentir la confluencia de las corrientes
telúricas que atraviesan estos campos y que posiblemente llevaron a la Orden
a llevar a cabo esta construcción en este mismo lugar. |